jueves, 30 de diciembre de 2021

Carta Rosa

 


CARTA ROSA 

 

Ella alguna vez lo dijo,

Que, si él moría, podrían poner su tumba de inmediato,

Él quien su vida maldijo,

Puso en sus caminos, una vida llena de maltratos.

 

- ¡Pablo, ven que tu madre ya está aquí –

Dijo su querida, al esposo que tanto amaba

- ¡Ya voy mi amor, ten listo el festín! –

Le decía a Rosa, refiriéndose a lo que preparaba.

 

Bajó Pablo saludando a su madre, dos besos sin mirada,

Pero si miró a su esposa Rosa, que tenía ya merendada,

Y en su pecho retumbaba un temblor muy fuerte,

Pero no le veía el problema, pues perteneció a la armada.

 

Entre carcajadas un momento recordaron,

Un vistazo al pasado, hizo resurgir ese gran momento,

Rosa trajo la carta de su color y los dos lloraron…

La madre de Pablo quieta, como una estatua de cemento.

 

La pequeña letra del capitán decía en 3 reglones,

Que su esposo estaba casi muerto y sin opciones,

Un par de balas en el pecho perforaban sus pulmones,

Y su gran corazón se alejaba de las contracciones.

 

 

 

 

Luego de largos días Rosa recibe otra carta y el color igual a su nombre,

Decía lo siguiente:

 

“Hemos decidido enviar a Pablo a su morada,

A descansar pues lo que quedan son ya días…

Disfruta su compañía y su fuerza ya frustrada,

Pues la necesita, él dijo que eras su vida”

 

Llorando se acerca Rosa a Pablo, pues era una derrota

Ella había pactado su sentencia desde que empezaron,

Él sentía como en su corazón la presión ya se agota,

Ninguno puede negar lo mucho que se amaron…

 

De repente Pablo siente un pisotón en su pecho…

Y sus ojos se abren como telón de teatro,

Su corazón se detenía y sus pulmones ya deshechos,

Su esposa y madre se acercaron a abrazarlo.

 

Pablo y Rosa murieron ese día,

Él en muerte y ella en vida

Ya sin reservas está muy fría,

 

Pablo se llevó un pedazo de su alma,

Y ella aún conserva esa pequeña carta…




miércoles, 29 de diciembre de 2021

¿Qué hay encima del Dintel?

 CURIOSIDAD

“He sido yo el veedor de lo escondido

Y he sabido que pudo matarme

Pero acaso de mis victorias él ha huido

O yo lo dejaré cazarme”

-Doublear 




 

Estaba helado el día, y he podido reconocerlo...moría de amor por ello, había un llevadero rastro de ceniza que día a día podía cautivar mi mirada la cual llevaba siempre un poco de miedo, podría yo acaso ver hacia dentro o era mi imaginación la cual era de esperar no me iba a dejar dormir esa tenue noche…poco a poco iba saltando en mi un poco más de esa ansiedad que me dirigía hacia la curiosidad y aunque no era, ni soy ya niño, pudo permanecer en mí ese “don” desde el instante en que nací hasta ahora. Pude ver la noche acercarse entre las rejas, de reojo miraba hacia encima del Dintel, y escuchaba la misma voz que susurraba lo que quería en el momento, pero como era de acostumbrarse no satisfice sus necesidades hasta que me hacía sentir temor. Supe que perdí cuanto puse los pies en el suelo y levantado ya de mi cama tomé una silla y ascendí con tal destreza de no caer muerto por sumirme en la curiosidad…temeroso o temerario llámenme como quieran. Pude ver algo que, para mí, fue muy peculiar, un silbato sucio con algo alargado en su extremo y a su lado un trozo de papel quemado son sus cenizas y se alcanzaba a leer algo en otro idioma, aunque no sabía ni que idioma era. Investigué hasta saber a donde podrían conducirme esas letras, pude deducir después de media hora que era un hebreo antiguo, pero no le di más bola, cerré mi puerta con llave y eché cabeza en mi almohada. Empezó a sonar mi reloj en la sala y de inmediato intuí que era muy tarde porque es cuando los sonidos exteriores dejan de sonar…sufría yo de insomnio y no había pastilla que hiciera efecto en ese momento, pensaba con ojos bien cerrados en algo poético y dulce, mientras sentía ese vacío en el estómago insoportable que me dice que algo malo va a pasar…cuando de repente se escucha un silbido en el corredor un poco agudo que subía y bajaba el tono a medida que se acercaba a mi puerta, en el momento sentí como si un gigante aplastara mi pecho con una roca, me congelé mas que la noche incluso y no pude moverme, solo deseaba que mi astucia de cerrar la puerta sirviera en este caso, ya que quizás atravesaría la puerta para matarme, en el momento pensé en orar lo que supiera en mi cabeza y si antes era agnóstico esto me convertiría en un creyente temporal, Ahora escuchaba unos intermitentes pasos aún más cerca como si se dirigiera solo hacia mí, en ese instante juré haber sentido como si el mundo se frenara y solo yo pudiera estar vivo en el momento y así mismo frenó el sonido, pero ahora ya no me sentía solo en la habitación; ni mis ojos abrir, ni mis manos mover y mis pies de igual pegados a la cama, yo sabía que algo malo había hecho y que algo malo pasaría en un futuro, pero no así de esta manera tan súbita. Pronto sentí una helada brisa pasar por mis pies encalambrados y muertos, sentía lagrimas cayendo de mis ojos hacia mis orejas y de mi frente caía un sudor tan exuberante como el de una botella muy fría puesta bajo el sol de un verano inaguantable , pero ni así podría zafarme de mi trance, sentía una angustia la cual siento tan solo al escribir o leer esto, pero no podía hacer más que esperar a mi muerte o al amanecer que quien sabe cuando llegaría…tan solo una luz en la calle bastó para yo poder mover mis miembros superiores e inferiores y salir de esa situación…sin tomar mis sandalias corrí hacia el switch de la luz y ¡CLAP!, tan pronto como encendí la luz y salí de mi trance empecé a revisar la habitación y noté que había algo que no debió salir de donde estaba…entonces fui a tomar un poco de agua ya que había sudado demasiado en el temor de casi morir y…ahí…estaba, aquello que me atormento  durante quien sabe cuanto tiempo…ese silbato pero ahora no solo estaba sucio, sino lleno de saliva en su extremo, como si algún niño lo hubiese tenido entre sus labios…me encontraba solo en mi hogar así que imaginé lo peor, supe que la curiosidad algún día me mataría así que desde ese día deje de ser de esa manera y volví  a poner el silbato encima del Dintel y no quise revisar nunca más.

Ahora cada noche justo a las dos de la madrugada, suena el silbido dulce que me dice que no podré escapar…me quedé sin opciones y la noche ahora es mi peor temor desde ese instante…y las cenizas debajo de mi puerta seguirán marcando una huella en todo esto, nunca dormiré en paz...también siento algo junto a mí encima de la cama justo a esa hora cada vez lo siento más cerca...




Carta Rosa

  CARTA ROSA    Ella alguna vez lo dijo, Que, si él moría, podrían poner su tumba de inmediato, Él quien su vida maldijo, Puso e...